Utopías para gente normal
Alamedar vio ante él una mujer elegante, con la distinción serena que despliegan algunas mujeres cuando usan ropas de corte masculino. Sus ojos se tropezaron, no se buscaban, simplemente se tropezaron con los del otro y se quedaron fijos. La mujer, sin adornos ni maquillajes, le pareció especialmente bella. Unos pechos que se adivinaban, no grandes pero sí suntuosos, bajo el escote lujoso de la camisa, despertaron su pasión, y un calor de alfileres erizó su cuerpo partiendo de su sexo en todas direcciones.
Pequeñas blasfemias
Tarvy Eybliss se aclaró la voz y declamó en su tono habitual las frases que, repetidas al comienzo de cada emisión, conferían identidad propia al Programa:
− Aquí comienza una nueva entrega de “Pequeñas blasfemias”, programa que se emite para toda la Galaxia contra el criterio y sin el nihil obstat de la autoridad espiritual competente.
Y alzando la mano en un gesto envolvente dio paso a la cabecera musical.
Los viejos perros nunca mueren
Me parece que todos sufrimos bajo dogos similares, que para todos la base de nuestra personalidad es un hueso duro de roer, herencia de ancestros y circunstancias inmemoriales, que nos acompaña durante toda la vida y que no conseguimos hacer desaparecer: tan sólo podemos domesticarlo y estar atentos porque al menor descuido se ensañará de nuevo con nosotros.